
Cuando abrí los ojos el 19 de marzo al despertarme lo primero que pasó por mi cabeza fue “La espera ha terminado, hoy empieza el beisbol”. Me atrapó un sentimiento tal que hizo que saltara de la cama. Unos minutos después sentí que el sueño se transformaba en pesadilla.
Al ser miembro de la prensa tengo el privilegio de portar un gafete el cual me da acceso a los partidos de los Diablos sin tener que adquirir un boleto, por lo que mi entrada a los juegos está garantizada. Mi esposa y mis hijos creí que tenían garantía de lugar, puesto que nunca en mi vida había visto el Foro Capitalino llenarse, al menos no para un partido de temporada regular de los Diablos. Recibí en el celular un mensaje de una aficionada, Emilia Madera, la cual no falla a ningún partido de los Diablos como local, ella me decía que no iba a poder ir puesto que se había quedado sin boleto. Le comenté eso a mi esposa y comenzó la carrera, la lucha por conseguir entradas para ella y para mis hijos que dicho sea de paso, en esta ocasión además llevábamos al hijo de una de mis mejores amigas.
La tradición de beisbol se ha convertido para mi familia, y creo que además para muchas otras por igual, más allá de un deporte en un estilo de vida. Recuerdo cuando mi familia me decía que mis hijos no iban a ser afectos a los deportes y que se iban a inclinar más por la música, ayer me dio mucho gusto darme cuenta una vez más que estaban equivocados. Cuando me vestía para salir corriendo hacía Ticketmaster a tratar de conseguir entradas me di cuenta de que Diego hacía lo propio, se vestía y como camisa él eligió ponerse la casaca roja de los Diablos Rojos del México, y le dio a su hermano Iñaki una gorra de la pandilla escarlata. Yo no los vestí. Solo se los inculqué. Mis hijos a pesar de sus cortas edades de cinco y dos años ya son todos unos aficionados.
La misión en Ticketmaster fue un fracaso, en efecto ya no tenían boletos para el área de butacas que es en donde siempre nos sentamos. En esta ocasión no me tocó trabajar, lo cual aproveché para ir como aficionado y en familia. Mi esposa Laura había hablado con un amigo el cual había comprado cinco boletos y al parecer solo iba a ocupar cuatro. Ahí estaba nuestra salvación.
Salimos rumbo al Foro Sol desde el área de Santa Fe a las 12:45 horas. Llegamos al estadio a las 13:25 y nos dimos cuenta de que ya no estaban dejando pasar vehículos que no trajeran boletos comprados, la pesadilla continuaba. Logramos ingresar al estacionamiento del Foro Sol, gracias a mi pase de estacionamiento y ya ahí me bajé enfrente de la puerta F para buscar a mi amigo.
La multitud dos horas previas al evento era gigantesca, miles de camisetas rojas y blancas en su mayoría estaban formadas ya en pos de las puestas esperando que la gente de seguridad recibiera la orden de dejar pasar. Al primero de mis amigos beisboleros que me encontré fue a Eduardo St.Martin quien se quejaba que no lo dejaban pasar al interior del Foro, la gente de seguridad argumentaba que era muy temprano, el replicaba que para trabajar tenía que llegar temprano, luego me encontré a Darío Haro, excelente amigo que trabaja junto con Eduardo para TVC deportes, al ser tres elementos de la prensa ahí nos dejaron pasar, yo me atreví, cuando me di cuenta de que el amigo de mi esposa todavía no llegaba al estadio. Entré y me enfilé al campo, tuve la oportunidad de saludar a Charlie Flores y luego ya dentro del dugout de Diablos saludé a Iván Terrazas, Carlos Valencia, Mario Valdez, los cuales sentí que les dio gusto verme. También me encontré a mi buen amigo Antonio Liaño a quien me dio tanto gusto ver que hasta un abrazo le di. Otro que merece una mención especial es mi “dude” Pablo Grajales, comentariasta viajero de los Tigres ya desde hace varios años. Salí del campo no sin antes tomar la alineación de los Diablos y publicarla en Twitter. En cuanto regresé a la entrada me encontré con aficionados que ya habían dejado de ser sólo eso, aficionados y que ya se han convertido en amigos. Encontré al amigo de mi esposa y me regaló el boleto que no iba a ocupar. Fui por mi familia y nos formamos en la inmensa cola de gente que esperaba con ansias el inicio de la temporada 2011 de los Diablos Rojos del México, mientras el calor aumentaba la línea de gente se hacía más grande. Las puertas no abrían. Por fin vi como algunas personas comenzaron a pasar y me dio gusto puesto que ya estaba cansado de cargar a mi pequeño en hombros, fui rumbo a la puerta para buscar las cortesías para mis hijos y ahí Misael, miembro de la organización escarlata me dijo que sólo tenías 200 boletos para niños y adultos mayores del INAPAM. Volteé y vi angustiosamente como en la línea había más de 200 personas y que muchas de ellas iban por las cortesías, en ese momento Misael le dijo a la gente que se formara frente a la reja del acceso F, yo le hice caso inmediatamente, ahí me tocó providencialmente recibir las entradas para mis hijos y mi ahijado (porque aunque no lo sea, lo queremos como tal). Cinco minutos más tarde estábamos dentro del estadio.
Decidimos pasar a las gradas a pesar de que eran poco más de las dos de la tarde, pero al no ser numeradas había que apartar lugar pronto. Dentro del parque saludé a Diego Venegas, a Don Vic, a Don Sele, a Angie Mtz, y a varios más de la gran familia beisbolera de la que ya tanto mi familia como yo nos hicimos parte.
Poco a poco la entrada fue mejorando hasta que poquito después de que se cantara la tan ansiosa voz de Playball y de que Roberto Ramírez le hiciera el primer lanzamiento de la campaña 2011 a R. Abercrombie el foro estaba totalmente abarrotado. Nos enteramos que los boletos que regularmente le dan a los miembros de la Porra Brava los habían vendido y que los Diablos posiblemente iban a tener el apoyo de más de 20 mil personas, pero no de los 100 que los acompañan incluso a varias giras.
Poco a poco la zona de bleachers se fue llenando también, y al poco rato incluso tuvieron que quitar la manta de Telcel (Que por cierto continuó con su pésimo servicio al perder la cobertura de red en medio de la multitud, nos resultaba imposible hacer llamadas a los que estamos con esta compañía telefónica). Le comenté a mi esposa que nunca en mi vida había visto el Foro tan lleno y poco después el sonido local me dio la razón. Más de 28 mil personas habían ido a presenciar el primer partido de esta temporada 2011.
A final de cuentas los Diablos Rojos del México cayeron en extrainnings frente a los Tigres de Quintana Roo en lo que muchos aficionados por lo que escuché en las tribunas siguen considerando como la Guerra Civil, yo difiero, esa historia quedó en el pasado, ahora sólo queda como una gran rivalidad. El marcador fue de 8 a 6.
Como notas finales me queda una reflexión, a lo largo de los años he visto como el juego inaugural está plagado de aficionados y periodistas que no regresan sino hasta la serie final en caso de que el equipo llegue a esas instancias. El 19 de marzo hubo una gran entrada, pero solo quisiera saber que cantidad de esas personas va a regresar, ya no digamos a todos los partidos del año en casa, sino que vuelvan al menos una vez más a ver a su equipo, sólo en caso de que los Diablos sean su equipo. Si bien mi día no acabó en pesadilla, la verdad es que a pesar de que los Diablos no se llevaron la victoria, que bien se siente que el beisbol est´de vuelta.
yo no creo que sea una pesadilla, para mi ver el foro sol así de lleno es un sueño. No se si la gente vuelva a regresar durante la temporada, de hecho ni siquiera me importa, me quedo con ese gran regalo que le dimos a los jugadores de nuestro equipo al ver su casa llena, para mi sería hermoso seguir soñando y ver siempre así ese estadio, pero si sucede o no, no es algo que realmente me preocupe, pues yo estaré ahí disfrutando de su juego.
ResponderEliminarAfortunadamente no acabó en pesadilla, la entrada fue sublime, sólo espero que asi se vea con al menos la mitad los fines de semana. Un abrazo David y gracias por tomarte el tiempo de comentar.
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